domingo, 8 de agosto de 2010
La distancia hace el olvido
Estar a mil kilómetros es lo mejor, no para olvidar yo, sino para que lo hagan los demás. A veces una persona sobra en la vida de los demás. Cada día tengo más claro que en muchos sitios poco pinto.
viernes, 6 de agosto de 2010
Azu.
Sí, hoy va sobre ella, y en realidad no sé ni por qué lo escribo. Supongo que cuando necesitas o echas de menos a esa persona, es mejor escribirlo aquí que decírselo. A veces, es mejor callarse las cosas y dejarlas tal como están.
No me gusta lo que ha pasado, no me gusta que ya no seamos amigas ni me gustan muchas cosas. Es el segundo año que no le apetece disfrutar el verano, y en realidad es su vida no la mía, no puedo manejarla ni darle órdenes ni mucho menos echarle en cara que haga lo que le de la gana, porque tiene que hacer eso, ya es mayorcita.
Además no está pasando buenos momentos y lo comprendo, perfectamente además.
Sin embargo, cuando estás a punto de irte y sabes que la distancia hace el olvido, te hace actuar de una manera y pensar cómo serían las cosas si fuesen de otra manera. Todo sería más fácil si un sólo día de este maldito verano se dignase a llamarme, sólo por recordar viejos tiempos o para poder apoyarla o sólo reirnos.
Creo que mi función ahora mismo es dejarla en paz y dejar que tome decisiones, y en el momento en el que se caiga (si eso pasa y espero que no) estar ahí la primera para apoyarla o al menos seré una de las que esté, porque aunque no aparezcamos, hay más gente que la apoya, aunque pase por completo.
De todas maneras, no quiero que se vaya, ni quiero que ésto termine. Era una bonita amistad y creo que hemos pasado muchas cosas juntas como para que ahora pase esto. Sin embargo creo que ella no lo ve de la misma manera, si sólo necesita pasar dos días fuera de casa y uno de ellos no lo hace conmigo, opino que no necesita una amiga como yo y basta. Hemos dicho adiós, pues ya está.
Hoy sólo quería decir que la echo de menos. Porque aunque tenga a mil personas a mi alrededor, las que han estado ahí mucho tiempo no se olvidan, siempre están, no se puede sustituir a una persona por otra, y mucho menos a alguien como Azucena.
No me gusta lo que ha pasado, no me gusta que ya no seamos amigas ni me gustan muchas cosas. Es el segundo año que no le apetece disfrutar el verano, y en realidad es su vida no la mía, no puedo manejarla ni darle órdenes ni mucho menos echarle en cara que haga lo que le de la gana, porque tiene que hacer eso, ya es mayorcita.
Además no está pasando buenos momentos y lo comprendo, perfectamente además.
Sin embargo, cuando estás a punto de irte y sabes que la distancia hace el olvido, te hace actuar de una manera y pensar cómo serían las cosas si fuesen de otra manera. Todo sería más fácil si un sólo día de este maldito verano se dignase a llamarme, sólo por recordar viejos tiempos o para poder apoyarla o sólo reirnos.
Creo que mi función ahora mismo es dejarla en paz y dejar que tome decisiones, y en el momento en el que se caiga (si eso pasa y espero que no) estar ahí la primera para apoyarla o al menos seré una de las que esté, porque aunque no aparezcamos, hay más gente que la apoya, aunque pase por completo.
De todas maneras, no quiero que se vaya, ni quiero que ésto termine. Era una bonita amistad y creo que hemos pasado muchas cosas juntas como para que ahora pase esto. Sin embargo creo que ella no lo ve de la misma manera, si sólo necesita pasar dos días fuera de casa y uno de ellos no lo hace conmigo, opino que no necesita una amiga como yo y basta. Hemos dicho adiós, pues ya está.
Hoy sólo quería decir que la echo de menos. Porque aunque tenga a mil personas a mi alrededor, las que han estado ahí mucho tiempo no se olvidan, siempre están, no se puede sustituir a una persona por otra, y mucho menos a alguien como Azucena.
sábado, 31 de julio de 2010
Y el león...
- Te lo estás pasando bien? No estamos en la playa...
- Ya, pero sí que me lo estoy pasando bien, en serio.
- Lo que importa es que estamos juntos.
- Es cierto, el lugar no importa.
No olvidaré este día. Gracias por cada detalle que has tenido conmigo.
- Ya, pero sí que me lo estoy pasando bien, en serio.
- Lo que importa es que estamos juntos.
- Es cierto, el lugar no importa.
No olvidaré este día. Gracias por cada detalle que has tenido conmigo.
Party or Beach? Pros y contras
- Bailaban y bailaban confundiéndose con las luces de la discoteca. Hacía mucho calor, pero cada canción que sonaba les provocaba una serie de movimientos de los que no podían escapar, tenían que bailar. Había fotos y fotos, muchas sonrisas, opiniones acerca de los chicos que pasaban. Parándose a descansar y a tomar el aire, mirando alguna que otra discusión del portero con algunos que intentan colarse, pero sobre todo lo que había era mucha diversión, reencuentros, canciones que tienen unas con otras. O simplemente verlas divertirse con una era lo que importaba.
- Una playa. Se daban un abrazo mientras la luna los miraba y las olas se rompían en las rocas. Aquella pequeña playa era perfecta. Podían hablar sin ser oidos, abrazarse sin ser vistos. Había dos toallas, dos mochilas... Dos personas. Querían disfrutar de aquel espectáculo. Estar en una playa, relajados, sintiéndose juntos, pero solos, estando tranquilos pudiendo ver que todavía quedan cosas bonitas por ver, aquellas olas, aquella arena suave, pero lo más importante era la compañía. A veces estaban en silencio, otras jugando, rodando por la arena haciéndose cosquillas, otras abrazados y otras simplemente hablando.
La verdad es que pocas cosas hago por mí, cuando tengo que bajar con mis amigas lo hago siempre. Pero por otra parte él es sólo un amigo, especial, vale, pero amigo y a mis amigüitas no las cambio por nada del mundo, cuando me vaya a Miño las voy a echar un montón de menos... Si no fuese por ellas, mi verano habría sido una caquita.
Lo mejor es saber repartir el tiempo y estar con amigüitas y luego con él :)
- Una playa. Se daban un abrazo mientras la luna los miraba y las olas se rompían en las rocas. Aquella pequeña playa era perfecta. Podían hablar sin ser oidos, abrazarse sin ser vistos. Había dos toallas, dos mochilas... Dos personas. Querían disfrutar de aquel espectáculo. Estar en una playa, relajados, sintiéndose juntos, pero solos, estando tranquilos pudiendo ver que todavía quedan cosas bonitas por ver, aquellas olas, aquella arena suave, pero lo más importante era la compañía. A veces estaban en silencio, otras jugando, rodando por la arena haciéndose cosquillas, otras abrazados y otras simplemente hablando.
La verdad es que pocas cosas hago por mí, cuando tengo que bajar con mis amigas lo hago siempre. Pero por otra parte él es sólo un amigo, especial, vale, pero amigo y a mis amigüitas no las cambio por nada del mundo, cuando me vaya a Miño las voy a echar un montón de menos... Si no fuese por ellas, mi verano habría sido una caquita.
Lo mejor es saber repartir el tiempo y estar con amigüitas y luego con él :)
jueves, 29 de julio de 2010
treinta y algo o nada
Siempre que llego yo, cambian las cosas.
Siempre es el mal momento para aparecer.
He llegado a la conclusión de que lo mejor es desaparecer,
para eso nunca hay un mal momento.
Siempre es el mal momento para aparecer.
He llegado a la conclusión de que lo mejor es desaparecer,
para eso nunca hay un mal momento.
miércoles, 28 de julio de 2010
...
O resultado da asignación de prazas do terceiro prazo de matrícula en ensinanzas universitarias con límite de prazas do Sistema Universitario de Galicia, publicarase o xoves 26 de agosto ás 15:00 horas. Ata ese momento o acceso á aplicación permanecerá pechado.
Miño
Me voy. Me da mucha pena, pero tengo que irme. Me esperan allí...
Gracias por la gente que de verdad ha estado a mi lado.
Gracias por esta mitad de verano, ya sabeis que no se termina aquí.
Hasta pronto.
Gracias por la gente que de verdad ha estado a mi lado.
Gracias por esta mitad de verano, ya sabeis que no se termina aquí.
Hasta pronto.
lunes, 26 de julio de 2010
Pum
Otro puñetazo más. No necesitaba guantes ni conachadas de esas. En aquel momento el odio era su mayor fuerza. Estaba ciega, no veía. Siguió golpeándole en la cara. Le destrozó la mandíbula. Sus puños estaban manchados de sangre, estaban doloridos, pero no le importó, siguió. Siguió pegándole, rompiéndole la cara, la mandíbula, la nariz. Puñetazo tras puñetazo, se acumulaba la sangre. Era odio lo que circulaba por sus venas, era con rabia con lo que daba cada puñetazo.
Un cuerpo inerte estaba en suelo ya, salpicado en sangre. Ella no había parado todavía. Ahora patadas, en la barriga, en la cara. Cogió y lo arrastró por el parque y golpeó su cabeza contra un banco. Esa cara ya no se podía reconocer. Estaba muerto, pero ella seguía.
Al darse cuenta de lo que había hecho dejó el cuerpo allí, le daba igual si lo veían. Estaba harta, harta de malas contestaciones, de cachondeos. Ella podía ser tan peligrosa y determinante como los demás. Pequeña no, pero dura sí y lo iba a demostrar, a partir de aquel momento desmostraría que con ella no juega nadie, ni vaciles, ni malas contestaciones, ni pollas. Quien quiera seguir que se quede y sino que se largue. No piensa ir detrás de nadie para quedar, ni para pedir perdón por los errores de los demás, no piensa meterse en nada que no sea su propia vida, porque aquí cada uno mira por lo suyo. Pues ella hará lo mismo. No pasará ni una.
Nota: Esto va dedicado a mucha gente, así que podeis asustaros, a mí la verdad me da igual.
Un cuerpo inerte estaba en suelo ya, salpicado en sangre. Ella no había parado todavía. Ahora patadas, en la barriga, en la cara. Cogió y lo arrastró por el parque y golpeó su cabeza contra un banco. Esa cara ya no se podía reconocer. Estaba muerto, pero ella seguía.
Al darse cuenta de lo que había hecho dejó el cuerpo allí, le daba igual si lo veían. Estaba harta, harta de malas contestaciones, de cachondeos. Ella podía ser tan peligrosa y determinante como los demás. Pequeña no, pero dura sí y lo iba a demostrar, a partir de aquel momento desmostraría que con ella no juega nadie, ni vaciles, ni malas contestaciones, ni pollas. Quien quiera seguir que se quede y sino que se largue. No piensa ir detrás de nadie para quedar, ni para pedir perdón por los errores de los demás, no piensa meterse en nada que no sea su propia vida, porque aquí cada uno mira por lo suyo. Pues ella hará lo mismo. No pasará ni una.
Nota: Esto va dedicado a mucha gente, así que podeis asustaros, a mí la verdad me da igual.
Espero que sea el futuro
Sus caminos se habían juntado hacía mucho tiempo. Habían pasado los años, pero no para su amistad. Ellas seguían igual de unidas que cuando eran pequeñas. Su relación de amistad no se había deteriorado con el paso del tiempo.
Ahora eran diferentes, habían crecido, habían madurado. Habían aprendido a estar fuera de casa, lejos de sus amigos. Habían sabido aprender de los demás y disfrutar cada oportunidad. Ahora eran unas verdaderas adultas.
Sin embargo había algo que no había cambiado: las dos recordaban su infancia juntas. Aquel año había sido maravilloso y habían aprendido mucho la una de la otra.
Ahora todo había cambiado, pero ellas seguían allí. Y siempre seguirían.
Ahora un sueño estaba más cerca de lo que nunca se habían imaginado. Aquella promesa que se habían hecho casi sin pensarlo estaba más cerca de cumplirse. Casi podían tocar ese sueño. Podían sentir lo que vivirían.
Ahora tenían ante sí unas maletas con ropa para un mes, unas gafas de sol, cámaras de fotos y muchas tarjetas de memoria, dinero, sonrisas, una caravana rumbo a Disneyland, EEUU y muchos kilómetros por delante.
Ahora eran diferentes, habían crecido, habían madurado. Habían aprendido a estar fuera de casa, lejos de sus amigos. Habían sabido aprender de los demás y disfrutar cada oportunidad. Ahora eran unas verdaderas adultas.
Sin embargo había algo que no había cambiado: las dos recordaban su infancia juntas. Aquel año había sido maravilloso y habían aprendido mucho la una de la otra.
Ahora todo había cambiado, pero ellas seguían allí. Y siempre seguirían.
Ahora un sueño estaba más cerca de lo que nunca se habían imaginado. Aquella promesa que se habían hecho casi sin pensarlo estaba más cerca de cumplirse. Casi podían tocar ese sueño. Podían sentir lo que vivirían.
Ahora tenían ante sí unas maletas con ropa para un mes, unas gafas de sol, cámaras de fotos y muchas tarjetas de memoria, dinero, sonrisas, una caravana rumbo a Disneyland, EEUU y muchos kilómetros por delante.
domingo, 25 de julio de 2010
No me gusta.
Punto 1:
No me gusta que cuestionen mi forma de vestir, ni que me califiquen por ello. Si me pongo una camiseta y voy "toda podre" es porque a mí me da la gana y porque me visto como quiero, y aparte de eso, hay días que me visto así porque me da pereza, igual que a otros les da pereza otras cosas. Porque a mí me da pereza vestirme, pero es mejor que que me de pereza bajar o hacer las cosas y esa es la diferencia.
Si los demás consideran que ir siempre super bien vestido para que te miren los demás por la calle y admiren tu gusto con la ropa es lo máximo a lo que una persona puede alcanzar en esta vida, desde mi punto de vista están totalmente equivocados.
Punto 2:
Si una persona sabe cómo es mi personalidad, por no decir otras dos palabras para decirlo claramente (que no me apetece dejarlo del todo claro) y va y reacciona de una manera en la que potencia esa personalidad, sería egoista por su parte. Básicamente porque alguien puede hacerme algo solamente por vacilarme, pero cuando es mi turno, es que soy una aprovechada, y al ser como soy, pues no puedo, porque lo mío es distinto. PUES COÑO no lo hagas, no me vaciles, no? Déjame, no me toques y asunto solucionado.
Lo peor es que parece una broma y tal, pero en este tema soy muy receptiva y sensible, así que procura tratarme teniendo en cuenta esos dos matices, porque sino yo también me tomaré a risa tus problemas.
No me gusta que cuestionen mi forma de vestir, ni que me califiquen por ello. Si me pongo una camiseta y voy "toda podre" es porque a mí me da la gana y porque me visto como quiero, y aparte de eso, hay días que me visto así porque me da pereza, igual que a otros les da pereza otras cosas. Porque a mí me da pereza vestirme, pero es mejor que que me de pereza bajar o hacer las cosas y esa es la diferencia.
Si los demás consideran que ir siempre super bien vestido para que te miren los demás por la calle y admiren tu gusto con la ropa es lo máximo a lo que una persona puede alcanzar en esta vida, desde mi punto de vista están totalmente equivocados.
Punto 2:
Si una persona sabe cómo es mi personalidad, por no decir otras dos palabras para decirlo claramente (que no me apetece dejarlo del todo claro) y va y reacciona de una manera en la que potencia esa personalidad, sería egoista por su parte. Básicamente porque alguien puede hacerme algo solamente por vacilarme, pero cuando es mi turno, es que soy una aprovechada, y al ser como soy, pues no puedo, porque lo mío es distinto. PUES COÑO no lo hagas, no me vaciles, no? Déjame, no me toques y asunto solucionado.
Lo peor es que parece una broma y tal, pero en este tema soy muy receptiva y sensible, así que procura tratarme teniendo en cuenta esos dos matices, porque sino yo también me tomaré a risa tus problemas.
jueves, 22 de julio de 2010
22
Era de noche ya.
Con unas copas de más entraron en la casa enredados en besos y miradas hasta que consiguieron llegar a la habitación después de haber tropezado por toda la casa. Se pararon en seco, el ambiente había cambiado. Se separaron un poco para quedarse embobados con la situación que ahora caía ante ellos.
Las luces de discoteca habían desaparecido dando lugar a una lamparita encendida que se encontraba en la mesita de noche. El clima parecía cargado por el calor que desprendía la luz o quizás no era ese el motivo. La música a todo volumen había dejado paso al silencio embotado que se escuchaba después de haber estado en un lugar demasiado ruidoso.
Se acercaron despacio. La miró a los ojos y rozó con los dedos su piel suave, la tocó con cuidado como si fuese lo más preciado y delicado de su vida. Ésta cerró los ojos y agachó la cabeza en una sensación de bochorno. Se negaba a verla así. Acercó su cara a la de ella, irguió su cara, le apartó el pelo y le sonrió. Se tocaron nariz con nariz y ella se echó a reir.
Su pelo color castaño estaba colocado de distinta forma, sus ojos resaltaban a pesar de la poca luz que les daba de pleno, pero tenían un haz de luz extraño, estaban brillantes. Su cara de niña pequeña risueña era lo que más le gustaba, sobre todo esa sonrisa, su sonrisa.
Cerró los ojos y tuvo una sensación de confort al notar la cálida cara de la muchacha entre sus manos. Buscó sus labios con ansiedad, con sed. Pronto los encontró. Eran tan suaves, tan delicados, tan perfectos...
La besó con pasión, con ternura, como si fuese la última vez. Le hizo ver que necesitaba más y más, que no quería que aquello se terminase nunca, que lo único que quería era a ella y que nunca cambiaría de opinión. Ella tampoco se quedaba atrás. Soñaba, sentía, vivía, besaba, tocaba, subía al cielo. Era una mujer.
Poco a poco se echaron en la cama. Empezaron a quitarse la ropa. Una camiseta por aquí, otra allá. Prometía ser la noche más bonita. La más especial. Dos personas, unidas por besos, por miradas, por caricias. Unidas por algo relacionado con el amor.
Con unas copas de más entraron en la casa enredados en besos y miradas hasta que consiguieron llegar a la habitación después de haber tropezado por toda la casa. Se pararon en seco, el ambiente había cambiado. Se separaron un poco para quedarse embobados con la situación que ahora caía ante ellos.
Las luces de discoteca habían desaparecido dando lugar a una lamparita encendida que se encontraba en la mesita de noche. El clima parecía cargado por el calor que desprendía la luz o quizás no era ese el motivo. La música a todo volumen había dejado paso al silencio embotado que se escuchaba después de haber estado en un lugar demasiado ruidoso.
Se acercaron despacio. La miró a los ojos y rozó con los dedos su piel suave, la tocó con cuidado como si fuese lo más preciado y delicado de su vida. Ésta cerró los ojos y agachó la cabeza en una sensación de bochorno. Se negaba a verla así. Acercó su cara a la de ella, irguió su cara, le apartó el pelo y le sonrió. Se tocaron nariz con nariz y ella se echó a reir.
Su pelo color castaño estaba colocado de distinta forma, sus ojos resaltaban a pesar de la poca luz que les daba de pleno, pero tenían un haz de luz extraño, estaban brillantes. Su cara de niña pequeña risueña era lo que más le gustaba, sobre todo esa sonrisa, su sonrisa.
Cerró los ojos y tuvo una sensación de confort al notar la cálida cara de la muchacha entre sus manos. Buscó sus labios con ansiedad, con sed. Pronto los encontró. Eran tan suaves, tan delicados, tan perfectos...
La besó con pasión, con ternura, como si fuese la última vez. Le hizo ver que necesitaba más y más, que no quería que aquello se terminase nunca, que lo único que quería era a ella y que nunca cambiaría de opinión. Ella tampoco se quedaba atrás. Soñaba, sentía, vivía, besaba, tocaba, subía al cielo. Era una mujer.
Poco a poco se echaron en la cama. Empezaron a quitarse la ropa. Una camiseta por aquí, otra allá. Prometía ser la noche más bonita. La más especial. Dos personas, unidas por besos, por miradas, por caricias. Unidas por algo relacionado con el amor.
miércoles, 21 de julio de 2010
Hoy hace sol.
La música la envolvía por completo. Se sabía de memoria la canción, o al menos esa mitad. Sus dedos ya estaban familiarizados con las teclas y cada vez que tocaba esa canción sentía que le encantaba el piano que estaba tocando. Se sentía importante por saber algo, por poder sacarle partido a algo, por engancharse a algo que no estuviese mal.
Cuando terminó se escucharon aplausos que provenían de las escaleras. "Bravo, bravo". Era mi prima aplaudiendo mientras se estaba probando el vestido. No pensé que se escuchase tanto. Se abrió la puerta de la calle y entró mi otra prima. "Vaya, pensé que estaban dando un concierto!" Me puse roja y salí del salón. La chica que limpia en nuestra casa dijo "Era Paulita la que tocaba creo" Se refería a mi prima pequeña obviamente, pero lo decía de broma.
Pensé que me moría de la vergüenza. Mi familia no sabía que estaba aprendiendo a tocar cosas con el piano y que me llenaba hacerlo, así que se sorprendieron al descubrirlo, y yo al descubrirles escuchándome de verdad.
Cuando terminó se escucharon aplausos que provenían de las escaleras. "Bravo, bravo". Era mi prima aplaudiendo mientras se estaba probando el vestido. No pensé que se escuchase tanto. Se abrió la puerta de la calle y entró mi otra prima. "Vaya, pensé que estaban dando un concierto!" Me puse roja y salí del salón. La chica que limpia en nuestra casa dijo "Era Paulita la que tocaba creo" Se refería a mi prima pequeña obviamente, pero lo decía de broma.
Pensé que me moría de la vergüenza. Mi familia no sabía que estaba aprendiendo a tocar cosas con el piano y que me llenaba hacerlo, así que se sorprendieron al descubrirlo, y yo al descubrirles escuchándome de verdad.
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